Recomiendo este post de Viviana Dehaes -que aunque no es reciente no deja de ser interesante- donde reseña el libro Everything Is Miscellaneous de David Weinberger. Además se puede ver uno de los brillantes videos del antropólogo Michael Wesch sobre la R/evolución de la información. Tiene también un enlace al video anterior del mismo autor The Machine is Us/ing Us.
No se lo pierdan.
Lo que Bertrand Russell ha dicho sobre el discurso matemático podemos aplicarlo, con justicia, a este blog: "...nunca se sabe de qué se habla, ni si lo que se dice es verdadero."
viernes, 10 de julio de 2009
sábado, 13 de junio de 2009
Terrorismo de Estado en Chubut
Puede resultar sorprendente la capacidad de desinformación que tienen los que detentan el poder sobre la sociedad. La maniobra es evidente pero eficaz: apropiarse de los medios de comunicación o comprar su silencio para que nada de lo que pueda comprometerlos pueda llegar a la luz.
Hoy en día nadie o casi nadie sabe nada sobre los funestos episodios ocurridos en el pueblo de Corcovado en el mes de marzo -¡es increíble que halla pasado tanto tiempo y no nos hallamos enterado de nada! ¡increíble y espantoso!
Por mi parte me enteré de los hechos sólo por haber asistido a una charla ofrecida por Moira Millán -incasable luchadora y digna de mi más profundo respeto y admiración- en las instalaciones de la Universidad de la Patagonia.
Los hechos son los siguientes:
Violencia y muerte contra los pueblos originarios en Chubut
Mapuches bajo fuego Desde hace cientos de años, la comunidad indígena sufre atropellos desde todos los niveles. Incansables luchadores, parecen habitantes invisibles en un país que pocas veces respeta sus derechos. Desalojados, invadidos, avasallados y acallados, no logran casi hacerse oír en los grandes medios. En los últimos meses, la población mapuche de la provincia de Chubut vivió varios episodios donde sus derechos fueron vulnerados. Efectivos del Grupo Especial de Operaciones Policiales, más conocido como GEOP, invadieron el pequeño pueblo de Corcovado, a 100 kilómetros de Esquel, en busca de un prófugo y amedrentaron a sus pobladores durante una semana. El saldo: dos muertes, abusos de toda clase y un chico de 16 años hemipléjico.
Pero no es sólo un episodio aislado. La comunidad Cayun, que vive desde hace años en la zona de Lago Puelo, es acosada judicialmente por un abogado y empresario forestal, padre de Pablo Korn, ministro coordinador de gabinete del gobernador Mario Das Neves. Les pide que se retiren para explotar forestalmente la zona. Mientras que en Esquel, Ricardo Gerosa Lewis, el abogado del empresario italiano Luciano Benetton, habría desalojado en forma violenta a miembros de una cooperativa mapuche que tomaron una casa abandonada. Pero la comunidad indígena chubutense sabe resistir. Ya conoció el avance del clan Benetton desde la década del ’90 y hasta el desembarco de Marcelo Tinelli en el 2007, con sus ambiciosos planes para realizar un megacomplejo turístico, suspendido gracias al reclamo de los habitantes del lugar.
La trágica historia ocurrida en la pequeña comunidad rural de Corcovado, de no más de 2.000 habitantes, comenzó el 8 de marzo con la búsqueda de un prófugo. “‘Indios de mierda, ¿dónde está Cristian Bustos? ¡Los vamos a matar a todos!’, gritaban los hombres del GEOP, mientras apuntaban con sus armas largas en la cabeza de una niña de dos años”, recuerdan algunos testigos, que aún tienen mucho miedo de hablar. Sus relatos cuentan que mientras los obligaban a tirarse al suelo, policías encapuchados y fuertemente pertrechados no dejaban de amenazarlos de muerte y pegarles patadas. Una escena que rememora los años más duros de la dictadura y fue el comienzo de una cacería que aterró a los pobladores durante una semana.
Todo comenzó cuando Cristian Bustos, acusado de homicidio y prófugo de la Justicia, concurrió a las casa de su familia con la intención de entregarse. Mientras esperaba un defensor oficial, llegó la policía, se produjo un tiroteo en el que murieron uno de los hermanos del prófugo y un policía. A esto se suma un oficial herido y el hermano menor de Bustos, de 16 años, golpeado hasta quedar hemipléjico. Otro de los hermanos fue detenido con un disparo en la pierna y es acusado de haber matado al policía a balazos, aunque no le encontraron armas de fuego, pero sí un cuchillo en su mano. El prófugo volvió a escaparse. Desde ese momento un grupo de 30 miembros del GEOP se instaló en el pueblo durante siete días. Si bien allanaron casi 20 viviendas, apenas 12 familias hicieron la denuncia.
El defensor público Omar López tomó cartas en el asunto. “Durante una semana, el GEOP ingresó a varios domicilios con las caras encapuchadas, rompiendo puertas a patadas, apuntando con armas largas a los niños, golpeando a quien se pusiese enfrente, sin importar si eran chicos o ancianos. No mostraron jamás ni una orden de allanamiento”, relata a Veintitrés. No es fácil reconstruir lo ocurrido en este pequeño pueblo precordillerano donde sus habitantes están aterrorizados por temor a represalias.
“El miedo hace que muchos no quieran hablar. Fuimos al pueblo un mes después y sólo doce personas se animaron a declarar. Dicen que los policías del GEOP eran como una horda: llegaban con la camioneta y entraban a romper todo dentro de las casas. Por la radio local informaban que no se podía salir y que había toque de queda. Por las noches, los policías efectuaban disparos al aire”, agrega el defensor, que no duda en calificar los hechos como “terrorismo de Estado en un pueblito casi de frontera” y de subrayar que “la violencia fue inusitada”.
El jefe de la policía y comisario general de Chubut, Juan Luis Ale, a cargo del grupo especial, señaló que “no consta que haya habido hechos de violencia”, aunque en diálogo con esta revista admitió que “se utilizó la fuerza necesaria para detener a un prófugo y para irrumpir en los domicilios. Fueron allanamientos hechos con orden judicial”. Ante la consulta sobre los gravísimos hechos denunciados al defensor, dijo: “No quiero polemizar con López. Prefiero no hablar, por ser parte”. Pero confirmó que actuaron 30 hombres a su mando, entre miembros de la policía y del cuerpo de elite.
Marta Belén Pinchulef, madre de Cristian Bustos, integrante de la comunidad mapuche, está desconsolada. De sus diez hijos, uno murió, el otro sigue prófugo, uno quedó en silla de ruedas y el cuarto está detenido acusado de homicidio. “Soy india, bien paisana gracias a Dios. Soy hija de aborígenes y demasiado nos han castigado. Pero no voy a dejar que me hagan esto, voy a tratar de salir adelante, lo único que pido es justicia. Nosotros no somos delincuentes, toda la vida hemos trabajado”, dice entre lágrimas.
Y cuenta lo que les tocó vivir en esa semana del terror: “Los chicos vivieron un momento muy feo, ahora necesitan psicóloga, muchos se hacen pis en la cama por el miedo. Durante siete días, todas las noches los policías tiraban tiros al aire. Cuando entraron a mi casa, a mi marido le descargaron dos pistolas en la cabeza sin dispararle. A una sobrina mía de 7 años le apuntaron también. Los chicos ven a un policía y se ponen mal, lloran. A una chica de 13 años y a mi concuñada las desnudaron, las agarraron de los pelos y las manosearon. Me mataron un hijo que era sordo de un oído y estaba desarmado. El otro quedó en silla de ruedas por la paliza que le dieron. Al que detuvieron tenía un cuchillo y lo acusan sin pruebas de matar a un policía. Es inocente”, dice mientras sus lágrimas casi ni le permiten expresarse.
Pero el terror también cruzó la frontera de Corcovado. Otro hombre, Luciano González, desapareció en esos días a 15 kilómetros de Corcovado, cuando había ido a visitar a su hermana. Su hermano Arturo teme que los responsables sean los efectivos del GEOP que estaban en la zona.
Varios kilómetros al norte, la comunidad mapuche afincada ancestralmente en la zona de Lago Puelo sufre el acoso judicial de un abogado y empresario forestal, Enrique Alejandro Korn, cuyo hijo Pablo es ministro coordinador de gabinete de Das Neves.
“Este hombre quiere desalojar a la comunidad Cayun, que vive en la margen cordillerana del Río Azul, en su desemboque en el Lago Puelo –explica el periodista Daniel Otal, de la FM Alas de El Bolsón–. Antes quiso hacer lo mismo con las familias Larenas y Quilodrán, antiguos habitantes del Paraje El Pedregoso. Fue abogado de Maderas Noroeste del Chubut S.A. y por argucias administrativas y judiciales se hizo beneficiario de un contrato que era supuestamente intransferible para explotar forestalmente la zona.” Hasta ahora, la movilización de organizaciones y comunidades mapuches, además de vecinos de la zona, impidió que se concreten los desalojos.
Pero el ataque a los mapuches no termina. En plena ciudad de Esquel, Moira Millán, fundadora del Frente de Lucha Mapuche y coordinadora de una cooperativa de trabajo de mujeres bautizada como Malen Weichafe, que significa “doncellas guerreras”, espera ser notificada en una causa por “usurpación” que le entabló Ricardo Gerosa Lewis, un poderoso abogado de la zona, que tiene en su cartera de clientes al empresario Luciano Benetton, entre otros.
Todo comenzó el 2 de marzo, cuando algunas mujeres mapuches ingresaron a una vivienda abandonada con la intención de recuperar el lugar para la cooperativa y convocaron a una conferencia de prensa para explicar sus intenciones. “Ricardo Gerosa Lewis se acercó violentamente con insultos y amenazas y sin mostrar ningún título de propiedad envió a sus matones a amenazarnos y a prender fuego dentro de la casa, con total impunidad”, cuenta Millán.
El abogado de los Benetton intenta dar otra versión: “Jamás mandé a incendiar nada, esos son inventos para amparar una conducta injustificable. Pero además el Código Civil me autoriza a repeler”, asegura Ricardo Gerosa Lewis. Y cuenta que “fui apenas me dijeron que me habían usurpado una de mis propiedades. Las denuncié por usurpación y ellas me denunciaron por amenazas. Fíjense bien lo que van a publicar, ya sé por dónde viene la mano”, advirtió el letrado a Veintitrés.
La resistencia del pueblo mapuche no se detiene.
Tampoco la impunidad.
Por Graciela Moreno
Informe: Tomás Eliaschev
Hoy en día nadie o casi nadie sabe nada sobre los funestos episodios ocurridos en el pueblo de Corcovado en el mes de marzo -¡es increíble que halla pasado tanto tiempo y no nos hallamos enterado de nada! ¡increíble y espantoso!
Por mi parte me enteré de los hechos sólo por haber asistido a una charla ofrecida por Moira Millán -incasable luchadora y digna de mi más profundo respeto y admiración- en las instalaciones de la Universidad de la Patagonia.
Los hechos son los siguientes:
Violencia y muerte contra los pueblos originarios en Chubut
Mapuches bajo fuego
Pero no es sólo un episodio aislado. La comunidad Cayun, que vive desde hace años en la zona de Lago Puelo, es acosada judicialmente por un abogado y empresario forestal, padre de Pablo Korn, ministro coordinador de gabinete del gobernador Mario Das Neves. Les pide que se retiren para explotar forestalmente la zona. Mientras que en Esquel, Ricardo Gerosa Lewis, el abogado del empresario italiano Luciano Benetton, habría desalojado en forma violenta a miembros de una cooperativa mapuche que tomaron una casa abandonada. Pero la comunidad indígena chubutense sabe resistir. Ya conoció el avance del clan Benetton desde la década del ’90 y hasta el desembarco de Marcelo Tinelli en el 2007, con sus ambiciosos planes para realizar un megacomplejo turístico, suspendido gracias al reclamo de los habitantes del lugar.
La trágica historia ocurrida en la pequeña comunidad rural de Corcovado, de no más de 2.000 habitantes, comenzó el 8 de marzo con la búsqueda de un prófugo. “‘Indios de mierda, ¿dónde está Cristian Bustos? ¡Los vamos a matar a todos!’, gritaban los hombres del GEOP, mientras apuntaban con sus armas largas en la cabeza de una niña de dos años”, recuerdan algunos testigos, que aún tienen mucho miedo de hablar. Sus relatos cuentan que mientras los obligaban a tirarse al suelo, policías encapuchados y fuertemente pertrechados no dejaban de amenazarlos de muerte y pegarles patadas. Una escena que rememora los años más duros de la dictadura y fue el comienzo de una cacería que aterró a los pobladores durante una semana.
Todo comenzó cuando Cristian Bustos, acusado de homicidio y prófugo de la Justicia, concurrió a las casa de su familia con la intención de entregarse. Mientras esperaba un defensor oficial, llegó la policía, se produjo un tiroteo en el que murieron uno de los hermanos del prófugo y un policía. A esto se suma un oficial herido y el hermano menor de Bustos, de 16 años, golpeado hasta quedar hemipléjico. Otro de los hermanos fue detenido con un disparo en la pierna y es acusado de haber matado al policía a balazos, aunque no le encontraron armas de fuego, pero sí un cuchillo en su mano. El prófugo volvió a escaparse. Desde ese momento un grupo de 30 miembros del GEOP se instaló en el pueblo durante siete días. Si bien allanaron casi 20 viviendas, apenas 12 familias hicieron la denuncia.
El defensor público Omar López tomó cartas en el asunto. “Durante una semana, el GEOP ingresó a varios domicilios con las caras encapuchadas, rompiendo puertas a patadas, apuntando con armas largas a los niños, golpeando a quien se pusiese enfrente, sin importar si eran chicos o ancianos. No mostraron jamás ni una orden de allanamiento”, relata a Veintitrés. No es fácil reconstruir lo ocurrido en este pequeño pueblo precordillerano donde sus habitantes están aterrorizados por temor a represalias.
“El miedo hace que muchos no quieran hablar. Fuimos al pueblo un mes después y sólo doce personas se animaron a declarar. Dicen que los policías del GEOP eran como una horda: llegaban con la camioneta y entraban a romper todo dentro de las casas. Por la radio local informaban que no se podía salir y que había toque de queda. Por las noches, los policías efectuaban disparos al aire”, agrega el defensor, que no duda en calificar los hechos como “terrorismo de Estado en un pueblito casi de frontera” y de subrayar que “la violencia fue inusitada”.
El jefe de la policía y comisario general de Chubut, Juan Luis Ale, a cargo del grupo especial, señaló que “no consta que haya habido hechos de violencia”, aunque en diálogo con esta revista admitió que “se utilizó la fuerza necesaria para detener a un prófugo y para irrumpir en los domicilios. Fueron allanamientos hechos con orden judicial”. Ante la consulta sobre los gravísimos hechos denunciados al defensor, dijo: “No quiero polemizar con López. Prefiero no hablar, por ser parte”. Pero confirmó que actuaron 30 hombres a su mando, entre miembros de la policía y del cuerpo de elite.
Marta Belén Pinchulef, madre de Cristian Bustos, integrante de la comunidad mapuche, está desconsolada. De sus diez hijos, uno murió, el otro sigue prófugo, uno quedó en silla de ruedas y el cuarto está detenido acusado de homicidio. “Soy india, bien paisana gracias a Dios. Soy hija de aborígenes y demasiado nos han castigado. Pero no voy a dejar que me hagan esto, voy a tratar de salir adelante, lo único que pido es justicia. Nosotros no somos delincuentes, toda la vida hemos trabajado”, dice entre lágrimas.
Y cuenta lo que les tocó vivir en esa semana del terror: “Los chicos vivieron un momento muy feo, ahora necesitan psicóloga, muchos se hacen pis en la cama por el miedo. Durante siete días, todas las noches los policías tiraban tiros al aire. Cuando entraron a mi casa, a mi marido le descargaron dos pistolas en la cabeza sin dispararle. A una sobrina mía de 7 años le apuntaron también. Los chicos ven a un policía y se ponen mal, lloran. A una chica de 13 años y a mi concuñada las desnudaron, las agarraron de los pelos y las manosearon. Me mataron un hijo que era sordo de un oído y estaba desarmado. El otro quedó en silla de ruedas por la paliza que le dieron. Al que detuvieron tenía un cuchillo y lo acusan sin pruebas de matar a un policía. Es inocente”, dice mientras sus lágrimas casi ni le permiten expresarse.
Pero el terror también cruzó la frontera de Corcovado. Otro hombre, Luciano González, desapareció en esos días a 15 kilómetros de Corcovado, cuando había ido a visitar a su hermana. Su hermano Arturo teme que los responsables sean los efectivos del GEOP que estaban en la zona.
Varios kilómetros al norte, la comunidad mapuche afincada ancestralmente en la zona de Lago Puelo sufre el acoso judicial de un abogado y empresario forestal, Enrique Alejandro Korn, cuyo hijo Pablo es ministro coordinador de gabinete de Das Neves.
“Este hombre quiere desalojar a la comunidad Cayun, que vive en la margen cordillerana del Río Azul, en su desemboque en el Lago Puelo –explica el periodista Daniel Otal, de la FM Alas de El Bolsón–. Antes quiso hacer lo mismo con las familias Larenas y Quilodrán, antiguos habitantes del Paraje El Pedregoso. Fue abogado de Maderas Noroeste del Chubut S.A. y por argucias administrativas y judiciales se hizo beneficiario de un contrato que era supuestamente intransferible para explotar forestalmente la zona.” Hasta ahora, la movilización de organizaciones y comunidades mapuches, además de vecinos de la zona, impidió que se concreten los desalojos.
Pero el ataque a los mapuches no termina. En plena ciudad de Esquel, Moira Millán, fundadora del Frente de Lucha Mapuche y coordinadora de una cooperativa de trabajo de mujeres bautizada como Malen Weichafe, que significa “doncellas guerreras”, espera ser notificada en una causa por “usurpación” que le entabló Ricardo Gerosa Lewis, un poderoso abogado de la zona, que tiene en su cartera de clientes al empresario Luciano Benetton, entre otros.
Todo comenzó el 2 de marzo, cuando algunas mujeres mapuches ingresaron a una vivienda abandonada con la intención de recuperar el lugar para la cooperativa y convocaron a una conferencia de prensa para explicar sus intenciones. “Ricardo Gerosa Lewis se acercó violentamente con insultos y amenazas y sin mostrar ningún título de propiedad envió a sus matones a amenazarnos y a prender fuego dentro de la casa, con total impunidad”, cuenta Millán.
El abogado de los Benetton intenta dar otra versión: “Jamás mandé a incendiar nada, esos son inventos para amparar una conducta injustificable. Pero además el Código Civil me autoriza a repeler”, asegura Ricardo Gerosa Lewis. Y cuenta que “fui apenas me dijeron que me habían usurpado una de mis propiedades. Las denuncié por usurpación y ellas me denunciaron por amenazas. Fíjense bien lo que van a publicar, ya sé por dónde viene la mano”, advirtió el letrado a Veintitrés.
La resistencia del pueblo mapuche no se detiene.
Tampoco la impunidad.
Por Graciela Moreno
Informe: Tomás Eliaschev
domingo, 7 de junio de 2009
Nos citan Sancho, señal que no nos han leído
Creo que todos alguna vez hemos escuchado esa cita de El Quijote:
La verdad es que esa frase no aparece en ningúna parten de El Quijote.
Seguramente esto no le interesa a nadie, pero es algo que tenía que decir. Desde que lo descubrí se convirtió en un deber, una especie de imperativo moral. Incluso cuando voy por la calle y escucho esa cita incorrecta, interrumpo la conversación del citador errado y lo pongo en conocimineto de la verdad. Luego sigo mi camino normalmente pero con la tranquilidad de haber hecho lo correcto.
P.S.
Para más información sobre citas incorrectas ver Wikiquote
Ladran, Sancho, señal que cabalgamoscon la que se da a entender que algo se debe estar haciendo bien porque se alzan ciertas voces en contra, o no sé qué.
La verdad es que esa frase no aparece en ningúna parten de El Quijote.
Seguramente esto no le interesa a nadie, pero es algo que tenía que decir. Desde que lo descubrí se convirtió en un deber, una especie de imperativo moral. Incluso cuando voy por la calle y escucho esa cita incorrecta, interrumpo la conversación del citador errado y lo pongo en conocimineto de la verdad. Luego sigo mi camino normalmente pero con la tranquilidad de haber hecho lo correcto.
P.S.
Para más información sobre citas incorrectas ver Wikiquote
sábado, 30 de mayo de 2009
Los artefactos y su política
Oh abnegado lector, heme aquí nuevamente después de tanta espera y ausencia...
Ehem, bueh, tuve un arranque poético, pero no desespereis que no vuelve a pasar. Es que hacía tanto que no escribía nada que me pasan estas cosas, me pica el gusanillo de la poesía, que en mi caso es el de la cursilería.
Aprovecho este tiempo mínimo de tregua en la carrera para actualizar este espacio. La verdad últimamente no he tenido respiro.
Pero dejemos de perder el tiempo y vamos a lo que nos ocupa.
En uno de los post inaugurales del blog tratamos (con mis compañeros Cesar y Corina) el tema de la ética y la tecnología.
Y a propósito de ese asunto, hace poco halle un artículo imperdible de Langdon Winner que aporta una visión novedosa, lúcida y audaz: ¿Tienen política los artefactos?
Pero hay que aclarar que lo que para mí constituye un hallazgo no es precisamente una novedad. En realidad el artículo es de 1983. Bueno, sí me tarde unos añitos en encontrarlo... pero bueh. Como sea, les dejo una reseña con la intensión de inducirlos a que lean el artículo, que es mucho más interesante que lo que yo pueda decir de él.
Resumiendo y simplificando podemos decir que, por un lado, hay quienes entienden que la tecnología es la que determina su propia evolución y la sociedad solo se encarga de adoptarla y acomodarse a ellas. Esta sería la postura del determinismo tecnológico.
Por el otro lado está la postura que entiende que la tecnología en sí misma no hace diferencia, son las relaciones sociales las que determinan qué sucede con ésta o aquella tecnología. Sin embargo este enfoque no da a la tecnología mayor importancia. Lo que plantea el autor es una visión más inquisitiva respecto de lo que hay detrás de los artefactos.
Sin embargo, el carácter político de los artefactos tecnológicos no se reduce solamente a su aplicación, como generalmente se cree; su naturaleza política también puede rastrearse en su diseño, en la invención, en el propio nacimiento de los aparatos. Hay tecnologías que nacen con un determinado fin, con un interés en provocar un efecto social específico.
Y si no me creen, ahí están las autopistas de Long Island, obra de Robert Moses, especialmente diseñadas para impedir que el transporte público -en el que viaja el tipo de gente que no le gustaba ver al amigo Robert- las transitara.
Otro ejemplo de la naturaleza política de los artilugios tecnológicos es el caso de Cyrus McCormick en 1885. Resulta que en la fábrica de segadoras de Chicago Cyrus McCormick se implementó una nueva maquinaria aun sin testear, que funcionaba por medio de un sistema neumático. Pero ésta innovación no se implementó por motivos técnicos ni económicos. En esa época el dueño de la fábrica se encontraba en medio de una fuerte puja con el sindicato de forjadores. La nueva maquinaria podía prescindir de esos molestos y revoltosos trabajadores y emplear otros nuevos que aprenderían los nuevos mecanismos.
La innovación tecnológica finalmente no le resultó, era más onerosa y se obtenían peores resultados, por lo que la maquinaria inicial fue restituida; pero el objetivo principal se había logrado: la batalla con el sindicato se había ganado y se pudo mantener a los empleados a raya: nada de reclamos, nada de huelgas, nada de sediciones.
El artículo continúa con otros ejemplos pero son un poco más complicados de referir y me tomaría más tiempo, que es lo que no me sobra en este momento.
Lo único que no me convence del todo, es que los ejemplos que Winner trae a colación se perciben más bien como situaciones excepcionales y no como algo que sucede regularmente. Incluso él mismo no ha dejado de notar ese rasgo en algunos de los ejemplos. De todas maneras eso no quiere decir que por eso queda invalidada la teoría, sino que habría que extender los estudios a contextos más normales para poder determinar si los artefactos en general sirven como instrumento de dominación social y política. Después de todo no sería nada de extrañar.
Hasta la vista.
Ehem, bueh, tuve un arranque poético, pero no desespereis que no vuelve a pasar. Es que hacía tanto que no escribía nada que me pasan estas cosas, me pica el gusanillo de la poesía, que en mi caso es el de la cursilería.
Aprovecho este tiempo mínimo de tregua en la carrera para actualizar este espacio. La verdad últimamente no he tenido respiro.
Pero dejemos de perder el tiempo y vamos a lo que nos ocupa.
En uno de los post inaugurales del blog tratamos (con mis compañeros Cesar y Corina) el tema de la ética y la tecnología.
Y a propósito de ese asunto, hace poco halle un artículo imperdible de Langdon Winner que aporta una visión novedosa, lúcida y audaz: ¿Tienen política los artefactos?
Pero hay que aclarar que lo que para mí constituye un hallazgo no es precisamente una novedad. En realidad el artículo es de 1983. Bueno, sí me tarde unos añitos en encontrarlo... pero bueh. Como sea, les dejo una reseña con la intensión de inducirlos a que lean el artículo, que es mucho más interesante que lo que yo pueda decir de él.
Resumiendo y simplificando podemos decir que, por un lado, hay quienes entienden que la tecnología es la que determina su propia evolución y la sociedad solo se encarga de adoptarla y acomodarse a ellas. Esta sería la postura del determinismo tecnológico.
Por el otro lado está la postura que entiende que la tecnología en sí misma no hace diferencia, son las relaciones sociales las que determinan qué sucede con ésta o aquella tecnología. Sin embargo este enfoque no da a la tecnología mayor importancia. Lo que plantea el autor es una visión más inquisitiva respecto de lo que hay detrás de los artefactos.
"Más que insistir en que reduzcamos todo a una mera interrelación entre fuerzas sociales, sugiere que prestemos atención a las características de los objetos técnicos y al significado de tales características"Lo novedoso de esta postura está en que extiende la visión reduccionista según la cual sólo el uso y la aplicación de las tecnologías son de naturaleza política. Las tecnologías vendrían a ser simplemente artilugios meramente instrumentales y prácticos exentos de toda función social y política.
Sin embargo, el carácter político de los artefactos tecnológicos no se reduce solamente a su aplicación, como generalmente se cree; su naturaleza política también puede rastrearse en su diseño, en la invención, en el propio nacimiento de los aparatos. Hay tecnologías que nacen con un determinado fin, con un interés en provocar un efecto social específico.
Y si no me creen, ahí están las autopistas de Long Island, obra de Robert Moses, especialmente diseñadas para impedir que el transporte público -en el que viaja el tipo de gente que no le gustaba ver al amigo Robert- las transitara.
"Como el diseñador Lee Koppleman comentó a Caro acerca de los puentes tan bajos de Wantagh Parkway: "El viejo hijo de puta se aseguró bien de que los autobuses nunca lograran acceder a sus malditas avenidas." (Caro, 1974: 952)."No sé por qué pero me hace acordar a Gustavo Posse y el muro de la Horqueta. Y no sólo por sus intenciones, también por el epíteto, que le aplica a la perfección.
Otro ejemplo de la naturaleza política de los artilugios tecnológicos es el caso de Cyrus McCormick en 1885. Resulta que en la fábrica de segadoras de Chicago Cyrus McCormick se implementó una nueva maquinaria aun sin testear, que funcionaba por medio de un sistema neumático. Pero ésta innovación no se implementó por motivos técnicos ni económicos. En esa época el dueño de la fábrica se encontraba en medio de una fuerte puja con el sindicato de forjadores. La nueva maquinaria podía prescindir de esos molestos y revoltosos trabajadores y emplear otros nuevos que aprenderían los nuevos mecanismos.
La innovación tecnológica finalmente no le resultó, era más onerosa y se obtenían peores resultados, por lo que la maquinaria inicial fue restituida; pero el objetivo principal se había logrado: la batalla con el sindicato se había ganado y se pudo mantener a los empleados a raya: nada de reclamos, nada de huelgas, nada de sediciones.
El artículo continúa con otros ejemplos pero son un poco más complicados de referir y me tomaría más tiempo, que es lo que no me sobra en este momento.
Lo único que no me convence del todo, es que los ejemplos que Winner trae a colación se perciben más bien como situaciones excepcionales y no como algo que sucede regularmente. Incluso él mismo no ha dejado de notar ese rasgo en algunos de los ejemplos. De todas maneras eso no quiere decir que por eso queda invalidada la teoría, sino que habría que extender los estudios a contextos más normales para poder determinar si los artefactos en general sirven como instrumento de dominación social y política. Después de todo no sería nada de extrañar.
Hasta la vista.
domingo, 26 de abril de 2009
El lanzamiento de la Biblioteca Digital Mundial

Como digo una cosa digo la otra
La Chimoltrufia
La Chimoltrufia
Si bien en el post anterior he desaprobado la defensa del derecho de autor por parte de la Unesco, debo aclarar ahora que no se trata de una desaprobación general de esa institución. Obviamente no creo que la Unesco sea un Organismo perverso. Pero sí creo que comete grandes, enormes errores en esa materia.
No obstante, en otros aspectos hay que reconocer que está haciendo un buen trabajo. Sin ir más lejos, ahora debo ponerme de pie, sacarme el sombrero y aplaudir con vítores y chiflidos el lanzamiento del sitio Biblioteca Digital Mundial. Si quieren saber de qué se trata este megaproyecto ingresen al sitio. Por lo pronto les dejo algo de información extraída de la propia página de la Biblioteca:
No obstante, en otros aspectos hay que reconocer que está haciendo un buen trabajo. Sin ir más lejos, ahora debo ponerme de pie, sacarme el sombrero y aplaudir con vítores y chiflidos el lanzamiento del sitio Biblioteca Digital Mundial. Si quieren saber de qué se trata este megaproyecto ingresen al sitio. Por lo pronto les dejo algo de información extraída de la propia página de la Biblioteca:
"El Bibliotecario del Congreso de los EE.UU. James H. Billington propuso la creación de la Biblioteca Digital Mundial en un discurso dirigido a la Comisión Nacional de los EE.UU. para la UNESCO en junio de 2005. La idea básica era crear una colección en Internet, de fácil acceso, de todos los tesoros culturales del mundo que contaran las historias y destacaran los logros de todos los países y culturas, promoviendo así la sensibilización y el entendimiento intercultural. La UNESCO acogió la idea como contribución para cumplir los objetivos estratégicos de la UNESCO, que incluyen promover las sociedades del conocimiento, aumentar las capacidades de los países en desarrollo y promover la diversidad cultural en la web."
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